
Daniel González
Pensé que iba a ser igual a todos los demás, que este viaje me dejaría más cansado que relajado (condición sinequanon de cualquier vacación y/u/o asueto carnestolendo), pero una vez más mi país me sorprendió.
Después de 402 kilómetros de agónicas e insoportables carreteras, a mi viaje se le ven frutos, cuando el viernes 19 de febrero, a las seis de la mañana, parto en el ferry “La Palita” rumbo a Araya desde Cumaná. El amanecer palmea mi espalda mientras mis ojos se refrescan con un paisaje sin igual, y una vez alcanzada la velocidad crucero, se refresca mi garganta con las primeras “frías” del viaje. 
A ritmo de diversión, oigo unos versos nostálgicos: “…La Catalana es sabrosa, por su bonito color, se la vendemos pesada, porque tiene buen sabor” Le pregunto a Karl quién la canta, y me sorprendo al saber que es su propio padre el autor, no sólo de esa canción, sino de muchas otras del acervo cultural de Araya. Sotero Manuel González Salazar, dejó su huella imperecedera en el tiempo con versos románticos, alegres y de protesta para el deleite de futuras generaciones… hoy, para el disfrute de nosotros.
Mar adentro, es como si a cada persona en La Palita, le hubiesen pasado el suiche a modo “Fiesta”. Música, baile, canto y rumba, se aderezan con costas maravillosas, un clima excelente y atención honesta y sin protocolos, sin hablar de nuestra escolta de lujo, delfines jugueteando con el casco de la nave. La cuestión pintaba bien, e iba a estar mejor.
Una vez en Araya, lo primero que hacemos es buscar un puesto de empanadas, porque no sólo de birras vive el hombre, (una máxima fácil de derogar). Karl, un Arayero de pura cepa, nos dice: “vamos a comernos las mejores empanadas de Araya, las que hace mi prima Nancy Mago”, así que dejamos todo en sus manos. Yo conozco la fama de las empanadas orientales, se que están en el top 5 nacional, pero les confieso que estas, no tienen padrote. Llegamos al “Módulo de Gastronomía Venezolana”, y digo “al”, porque es el único que hay en toda Araya, los demás son simples puestos de empanadas. Me da curiosidad tan presuntuoso nombre, así que me apresuro a pedir una de cazón para medir qué trae Doña Nancy entre manos, y rápido compruebo que el nombre de su tarantín se queda corto y le sobra modestia. Definitivamente las mejores empanadas de mi vida, la textura, el tamaño, los rellenos, todos producto del mar, (salvo de queso, sólo para niños), su frescura era inigualable, y el precio insuperable, 2 BsF. Sí, no leyeron mal, cada empanada cuesta 2 BsF, sea del relleno que sea. Pido otra y Doña Nancy me dice que ahora tengo que esperar porque tiene varios pedidos por delante, que esa primera era para probarme que sí son buenas, y se ríe… El pueblo entero le hace pedidos desde muy temprano, el mínimo que tenía esa mañana, era de 30 empanadas. Todos en el grupo nos vemos, y sin lugar a dudas, y previa apertura de una “ronda”, decidimos instalarnos a esperar nuestro pedido, y créanme cuando les digo, que valió la pena la espera. 
Los Carnavales apenas comienzan, pero el pueblo se llena rápido de gente y los ferrys siguen llegando uno tras otro. Nos registramos en la posada ArayaMar, atendida por Rosalba, es un refugio de paz en medio del pueblo. Una posada cómoda, acogedora, grande, tranquila y sencilla. Perfecta para familias, grupos o parejas. Nos cambiamos y salimos a la playa. Por todo el pueblo se ve movimiento de comparsas, tarimas, desfiles y disfraces. Llegamos, y a orilla de playa, vemos un local-restaurante-tasca-pista de baile-club social deportivo, cuya entrada está por la calle y la parte de atrás da directamente a la playa. El sitio se llama “La Piedrita”, su dueño es Luis Mago, y su anfitriona, la inigualable Yacelis Mago. Cuando nosotros llegamos, estaban cerrando, pues habían amanecido de fiesta, pero al vernos entrar, Luis y Yacelis mandan a abrir las puertas de nuevo, a prender la música y abrir una ronda, que llegaron clientes y ¡la rumba sigue! En ese instante, escuché por primera vez y a todo volumen, lo que sería el himno de esos carnavales. “El Mono Cui-Cui”, Un Calipso pegajoso que es casi un placer culposo. Todos, léase bien, todos terminamos bailándolo y hasta disfrutándolo, muy a nuestro pesar. Ahí se los dejo para que lo googleen.
Una vez instalados en la playa, nos llevaban cualquier cosa que pidiéramos, incluso sin pedirlo. Desde una degustación de mariscos, hasta varios tipos de pescado frito para probar y elegir cuál íbamos a querer para el almuerzo. Me llama la atención ordenar con tanta anticipación, pero me resulta obvio cuando Karl nos dice que el restaurante donde vamos a comer, es de la hija de Doña Nancy, la de las empanadas, así que pedimos Cabañas y Catalanas antes que se acaben. El Restaurante se llama “La Pesa” y a él llegan todos los peñeros con la pesca de la madrugada, antes que a ningún otro sitio en Araya, así de fresco es el pescado, y su dueña se llama Belkis García.
Conozcan a Julio Mago, conocido en todo el pueblo como Julito, es la versión criolla de “El Viejo y El Mar”. Definitivamente, Hemingway tuvo que inspirarse en él. Julito es la sapiencia hecha barba y piel tiznada de sol y salitre. Dicharachero, humilde, galante, grandilocuente, risueño, feliz, enamorado y devoto de las mujeres, tiene como grandes orgullos sus dos peñeros, “El Bote del Amor” y “El Príncipe del Mar”. Su edad, es el secreto mejor guardado de Punta Araya, pero ¿a quién le importa la edad, cuando eres el último en pie tras rumbas de sol a sol? Julito nos lleva en El Bote del Amor a “la paría”, una playa virgen, de aguas cristalinas y heladas, ideal para perderse bajo una palma entre sueños de gaviota y eternidad. En la paría el tiempo se detiene y la brisa arrulla, mientras escuchamos los cuentos de amor y pesca de Julito. Quisiera grabar aquel momento para hacerlo inmortal, pero no puedo, la serenidad me inmoviliza y la reflexión se hace irremediable… provoca no volver jamás. Pero más desordenado que Julito, nadie, así que rápido nos saca de nuestro idilio y dice que “hay que izar velas rumbo las fiestas”.
El Rey Momo es Arayero, y “si no es, se le parece igualito”… No había un alma dentro de ninguna casa en Araya, todos estaban en calles y avenidas mostrando sus disfraces en comparsas y caravanas. El Mono Cui-Cui brindaba con nosotros, la reina de los carnavales paseaba a la orilla de la playa para llegar a la tarima y coronarse entre aplausos, papelillo y caramelo. (Sí, aunque no lo crean, aun hay sitios en Venezuela donde lanzan caramelos y papelillo en carnavales). Nuestro grupo se hizo tan grande como el tamaño de toda Araya, porque todos bailábamos con todos, y entrada la madrugada, el Mono Cui Cui descansó y le dio paso a los clásicos del carnaval encabezados por Fernandito Villalona, y en comparsa, Wilfrido, Las Chicas del Can, Billo’s, Los Melódicos y Rubby Pérez. Los clásicos nunca pasan de moda, eran las 3 de la mañana y apenas se estaban calentando los motores del baile, el que no tenga zapatos cómodos, que busque unos, y si no, que baile descalzo, pero el que no mueva el esqueleto con semejante fiesta, no quiere a su mamá o tiene un bluejean mojado en cada oído… “…en el carnaval, baile la calle de noche, baile la calle de día”
Pero Araya no es sólo fiesta, es historia bordeada de montañas de sal y pueblos cercanos que ofrecen paseos culturales donde uno puede recitar poesía, visitar un fuerte antiguo, una pirámide, y hasta comprar artesanía de la zona, vasijas de barro y orfebrería. Pueblitos de estrechas calles a orilla de playa, son la constante en los alrededores de Araya. Allí está Manicuare, hogar de Cruz María Salmerón Acosta. Al llegar ahí, no me es difícil entender por qué llegó y jamás se fue. Sentado desde el porche de su casa, no hallo lugar más exacto para escribir ese “Azul” intenso, que con fórmula exacta, describió en su poema. También es hogar de las Loceras de Manicuare, artesanía hecha mujer por herencia antiquísima. Sus manos moldean pimpinas, cazuelas, tinajas, mucuras, adipos, anafres y materos desde el vientre de sus madres y abuelas, y están orgullosísimas de ello, y de seguro, la tradición seguirá, a pesar de la evolución del tiempo y la tecnología.
Los carnavales terminan, es mi última tarde en Araya y decido tomármela para llevarme uno de sus atardeceres como tatuaje mental. Me siento con el mar de frente y la despedida en espera… Allí pienso que Araya es mucho más que una latitud y longitud en el GPS, que Araya es gentilicio, es salinas, castillo, historia, poesía, amor, pirámide, misterio… Que Araya es Cabaña y Catalana, calypso y merengue. Que toda Araya está representada en Julito y su amor por el mar, pues es ese amor, reducto de esperanza y alegría, lo que la ha convertido en el pueblo que se negó a morir… y jamás morirá.
Quiero agradecerle con particular cariño a Yacelis y a Robert (alias Pepa, su alter ego carnestolendo), por su mistad y alegría. A Mercedes y Belkis, por consentirnos con sus comidas y bebidas. A Rosalba y su mamá, por ser tan detallistas y dedicadas en la atención de su posada. A Julito, por el sin fin de anécdotas y cuentos del mar… Y muy en espacial a Karl González y su esposa Katy Cárdenas, por regalarme una experiencia única e inolvidable, gracias mil por brindarme su amistad y compartir conmigo su sencillez, no veo el momento de regresar a Araya… tal vez para no irme jamás.




Hoy me puse a recordar cuando fui a Maracaibo, me vino a la mente porque a pleno medio día y a 706km de distancia, me dieron ganas de almorzar macarronada, nada más y nada menos, ligerito, pues. Y eso que soy más Caraqueño que los Pepitos de Plaza Venezuela. Obviamente terminé almorzando cualquier otra cosa, menos mi macarronada, pero a lo largo de la tarde seguía preguntándome, ¿por qué tengo ganas de comer tan distintivo plato de la otrora cocina tradicional Maracucha?
Entrada la noche temprana, me llevan a comer “dizque” para hacer estómago y soportar la noche. Comienzo con un desgranado, y de plato fuerte, par de yoyos. No puedo creer que yo solo me haya comido todo eso, pero quiero más. Me dicen – ‘no comáis más, coñito, que no te va a quedar espacio pa’ la madrugada’ – Me sorprendo y pelo por cuanto Eno, Alkaseltzer o Festal consiga mal parado, porque definitivamente no quiero perderme el snack nocturno.
DEPORTES AL LÍMITE POR
El giro de italia es unido al Tour de Francia y la Vuelta a España, las competencias de mayor relevancia en el calendario ciclistico anual. Lamentablemente a menos de una semana para el inicio del esperado Giro, el criollo aún no tiene certeza de correr la competencia que inicia el 8 del presente mes y culmina el 30.
En el día en que se esperaba la confirmación de la lista final de equipos invitados a la corsa rosa, el comité organizador no se ha pronunciado y no sabe si Rujano puede participar en caso de que su actual equipo ISD-Neri no sea llamado a formar parte de la carrera. Es difícil para el venezolano vislumbrar un panorama positivo a cuatro días de arrancar el Giro.
Inician los playoffs de la NBA y es hora de anticipar los posibles finalistas de la mejor liga del planeta de baloncesto, donde todo jugador quiere llegar.
Este equipo, está construido con el molde de postemporada. Arranca y termina los campeonatos pensando en la instancia que se viene. Los jugadores tienen experiencia y han recuperando el filo. Los Spurs, además tienen de regreso a Tony Parker, que si bien todavía está falto de ritmo, por primera vez en mucho tiempo contarán con su monstruo de tres cabezas sin problemas de lesión, igualmente tendrán a el jugador emblema de la franquicia Tim Duncan que año tras año demuestra que está entre los mejores de la historia. Para San Antonio ganar será una cuestión de motivación.
En esta eliminatoria, jugará un rol fundamental el estado anímico. Todas las
En esta oportunidad analizaremos la actualidad del fútbol europeo, y como en la presente temporada, si no fuera por el Barcelona, el fútbol español se habría quedado lamentablemente huérfano en la Champions.

Como nunca antes inició
punta. Nico Rosberg marchó siempre delante de su compañero Michael Schumacher, una señal de que los tiempos han cambiado para el heptacampeón que retorna y, también, un atractivo añadido para Shumi. Durante toda la carrera se pudieron

El fútbol masculino en Venezuela muestra una gran evolución. La Vinotinto de mayores en la eliminatoria al mundial culminó con la mejor participación en la historia de la competencia; por su parte la selección sub-20 se logró clasificar por primera vez a Egipto 2009. Incluso se pasó a la segunda ronda, algo inédito en el balompié de esta nación. Pero en esta oportunidad la alegría no culmina en el fútbol masculino. La evolución también se ve en la rama femenina, las juveniles de la sub -17 aseguraron su participación el mundial de la categoría que se llevará a cabo en Trinidad y Tobago en septiembre de este mismo año
ciudad de Sao Paulo en Brasil. Las venezolanas tuvieron una actuación destacada en la cita brasileña, pues iniciaron con un empate a 2 goles con Chile, continuaron con triunfo sobre Colombia; 1 tanto a 0; vapulearon a Uruguay, 4 por 1; y terminaron la eliminatoria con una derrota ajusta frente a Argentina, 1-0. Así llegaron a la semifinal, en la cual cedieron ante las poderosas brasileñas con pizarra 6 goles por 2 pero clasificaron. Una verdadera proeza para el fútbol local.
Ahora, el equipo tras su regreso tomará el plan de preparación para asistir al Mundial, una competencia que se realizará en la isla caribeña bajo el formato de cuatro grupos, cada uno conformado por cuatro equipos, esto es, 16 concursantes.
En Estados Unidos el fútbol americano es el deporte que más adeptos tiene, la temporada es mucho más corta que la del béisbol de las grandes ligas;
El equipo del estado de Louisiana, guiados por el mariscal Drew Brees de manera impecable, en un partido electrizante a sólo tres minutos del final con una intercepción de




