Archivo de Julio de 2010

El Rey Momo es Arayero, y si no es, se le parece igualito

Jueves, 29 de Julio de 2010

Daniel González

Daniel González

Pensé que iba a ser igual a todos los demás, que este viaje me dejaría más cansado que relajado (condición sinequanon de cualquier vacación y/u/o asueto carnestolendo), pero una vez más mi país me sorprendió.

 

Después de 402 kilómetros de agónicas e insoportables carreteras, a mi viaje se le ven frutos, cuando el viernes 19 de febrero, a las seis de la mañana, parto en el ferry “La Palita” rumbo a Araya desde Cumaná. El amanecer palmea mi espalda mientras mis ojos se refrescan con un paisaje sin igual, y una vez alcanzada la velocidad crucero, se refresca mi garganta con las primeras “frías” del viaje. casa-de-cruz-salmeron-acosta-2

A ritmo de diversión, oigo unos versos nostálgicos: “…La Catalana es sabrosa, por su bonito color, se la vendemos pesada, porque tiene buen sabor” Le pregunto a Karl quién la canta, y me sorprendo al saber que es su propio padre el autor, no sólo de esa canción, sino de muchas otras del acervo cultural de Araya. Sotero Manuel González Salazar, dejó su huella imperecedera en el tiempo con versos románticos, alegres y de protesta para el deleite de futuras generaciones… hoy, para el disfrute de nosotros.

dsc07180Mar adentro, es como si a cada persona en La Palita, le hubiesen pasado el suiche a modo “Fiesta”. Música, baile, canto y rumba, se aderezan con costas maravillosas, un clima excelente y atención honesta y sin protocolos, sin hablar de nuestra escolta de lujo, delfines jugueteando con el casco de la nave. La cuestión pintaba bien, e iba a estar mejor.

Una vez en Araya, lo primero que hacemos es buscar un puesto de empanadas, porque no sólo de birras vive el hombre, (una máxima fácil de derogar). Karl, un Arayero de pura cepa, nos dice: “vamos a comernos las mejores empanadas de Araya, las que hace mi prima Nancy Mago”, así que dejamos todo en sus manos. Yo conozco la fama de las empanadas orientales, se que están en el top 5 nacional, pero les confieso que estas, no tienen padrote. Llegamos al “Módulo de Gastronomía Venezolana”, y digo “al”, porque es el único que hay en toda Araya, los demás son simples puestos de empanadas. Me da curiosidad tan presuntuoso nombre, así que me apresuro a pedir una de cazón para medir qué trae Doña Nancy entre manos, y rápido compruebo que el nombre de su tarantín se queda corto y le sobra modestia. Definitivamente las mejores empanadas de mi vida, la textura, el tamaño, los rellenos, todos producto del mar, (salvo de queso, sólo para niños), su frescura era inigualable, y el precio insuperable, 2 BsF. Sí, no leyeron mal, cada empanada cuesta 2 BsF, sea del relleno que sea. Pido otra y Doña Nancy me dice que ahora tengo que esperar porque tiene varios pedidos por delante, que esa primera era para probarme que sí son buenas, y se ríe… El pueblo entero le hace pedidos desde muy temprano, el mínimo que tenía esa mañana, era de 30 empanadas. Todos en el grupo nos vemos, y sin lugar a dudas, y previa apertura de una “ronda”, decidimos instalarnos a esperar nuestro pedido, y créanme cuando les digo, que valió la pena la espera. dsc07339

Los Carnavales apenas comienzan, pero el pueblo se llena rápido de gente y los ferrys siguen llegando uno tras otro. Nos registramos en la posada ArayaMar, atendida por Rosalba, es un refugio de paz en medio del pueblo. Una posada cómoda, acogedora, grande, tranquila y sencilla. Perfecta para familias, grupos o parejas. Nos cambiamos y salimos a la playa. Por todo el pueblo se ve movimiento de comparsas, tarimas, desfiles y disfraces. Llegamos, y a orilla de playa, vemos un local-restaurante-tasca-pista de baile-club social deportivo, cuya entrada está por la calle y la parte de atrás da directamente a la playa. El sitio se llama “La Piedrita”, su dueño es Luis Mago, y su anfitriona, la inigualable Yacelis Mago. Cuando nosotros llegamos, estaban cerrando, pues habían amanecido de fiesta, pero al vernos entrar, Luis y Yacelis mandan a abrir las puertas de nuevo, a prender la música y abrir una ronda, que llegaron clientes y ¡la rumba sigue! En ese instante, escuché por primera vez y a todo volumen, lo que sería el himno de esos carnavales. “El Mono Cui-Cui”, Un Calipso pegajoso que es casi un placer culposo. Todos, léase bien, todos terminamos bailándolo y hasta disfrutándolo, muy a nuestro pesar. Ahí se los dejo para que lo googleen. 

dsc07385Una vez instalados en la playa, nos llevaban cualquier cosa que pidiéramos, incluso sin pedirlo. Desde una degustación de mariscos, hasta varios tipos de pescado frito para probar y elegir cuál íbamos a querer para el almuerzo. Me llama la atención ordenar con tanta anticipación, pero me resulta obvio cuando Karl nos dice que el restaurante donde vamos a comer, es de la hija de Doña Nancy, la de las empanadas, así que pedimos Cabañas y Catalanas antes que se acaben. El Restaurante se llama “La Pesa” y a él llegan todos los peñeros con la pesca de la madrugada, antes que a ningún otro sitio en Araya, así de fresco es el pescado, y su dueña se llama Belkis García.

julito-2Conozcan a Julio Mago, conocido en todo el pueblo como Julito, es la versión criolla de “El Viejo y El Mar”. Definitivamente, Hemingway tuvo que inspirarse en él. Julito es la sapiencia hecha barba y piel tiznada de sol y salitre. Dicharachero, humilde, galante, grandilocuente, risueño, feliz, enamorado y devoto de las mujeres, tiene como grandes orgullos sus dos peñeros, “El Bote del Amor” y “El Príncipe del Mar”. Su edad, es el secreto mejor guardado de Punta Araya, pero ¿a quién le importa la edad, cuando eres el último en pie tras rumbas de sol a sol? Julito nos lleva en El Bote del Amor a “la paría”, una playa virgen, de aguas cristalinas y heladas, ideal para perderse bajo una palma entre sueños de gaviota y eternidad. En la paría el tiempo se detiene y la brisa arrulla, mientras escuchamos los cuentos de amor y pesca de Julito. Quisiera grabar aquel momento para hacerlo inmortal, pero no puedo, la serenidad me inmoviliza y la reflexión se hace irremediable… provoca no volver jamás. Pero más desordenado que Julito, nadie, así que rápido nos saca de nuestro idilio y dice que “hay que izar velas rumbo las fiestas”.

reina-del-carnavalEl Rey Momo es Arayero, y “si no es, se le parece igualito”… No había un alma dentro de ninguna casa en Araya, todos estaban en calles y avenidas mostrando sus disfraces en comparsas y caravanas. El Mono Cui-Cui brindaba con nosotros, la reina de los carnavales paseaba a la orilla de la playa para llegar a la tarima y coronarse entre aplausos, papelillo y caramelo. (Sí, aunque no lo crean, aun hay sitios en Venezuela donde lanzan caramelos y papelillo en carnavales). Nuestro grupo se hizo tan grande como el tamaño de toda Araya, porque todos bailábamos con todos, y entrada la madrugada, el Mono Cui Cui descansó y le dio paso a los clásicos del carnaval encabezados por Fernandito Villalona, y en comparsa, Wilfrido, Las Chicas del Can, Billo’s, Los Melódicos y Rubby Pérez. Los clásicos nunca pasan de moda, eran las 3 de la mañana y apenas se estaban calentando los motores del baile, el que no tenga zapatos cómodos, que busque unos, y si no, que baile descalzo, pero el que no mueva el esqueleto con semejante fiesta, no quiere a su mamá o tiene un bluejean mojado en cada oído… “…en el carnaval, baile la calle de noche, baile la calle de día

Pero Araya no es sólo fiesta, es historia bordeada de montañas de sal y pueblos cercanos que ofrecen paseos culturales donde uno puede recitar poesía, visitar un fuerte antiguo, una pirámide, y hasta comprar artesanía de la zona, vasijas de barro y orfebrería. Pueblitos de estrechas calles a orilla de playa, son la constante en los alrededores de Araya. Allí está Manicuare, hogar de Cruz María Salmerón Acosta. Al llegar ahí, no me es difícil entender por qué llegó y jamás se fue. Sentado desde el porche de su casa, no hallo lugar más exacto para escribir ese “Azul” intenso, que con fórmula exacta, describió en su poema. También es hogar de las Loceras de Manicuare, artesanía hecha mujer por herencia antiquísima. Sus manos moldean pimpinas, cazuelas, tinajas, mucuras, adipos, anafres y materos desde el vientre de sus madres y abuelas, y están orgullosísimas de ello, y de seguro, la tradición seguirá, a pesar de la evolución del tiempo y la tecnología.

Los carnavales terminan, es mi última tarde en Araya y decido tomármela para llevarme uno de sus atardeceres como tatuaje mental. Me siento con el mar de frente y la despedida en espera… Allí pienso que Araya es mucho más que una latitud y longitud en el GPS, que Araya es gentilicio, es salinas, castillo, historia, poesía, amor, pirámide, misterio… Que Araya es Cabaña y Catalana, calypso y merengue. Que toda Araya está representada en Julito y su amor por el mar, pues es ese amor, reducto de esperanza y alegría, lo que la ha convertido en el pueblo que se negó a morir… y jamás morirá.

Quiero agradecerle con particular cariño a Yacelis y a Robert (alias Pepa, su alter ego carnestolendo), por su mistad y alegría. A Mercedes y Belkis, por consentirnos con sus comidas y bebidas. A Rosalba y su mamá, por ser tan detallistas y dedicadas en la atención de su posada. A Julito, por el sin fin de anécdotas y cuentos del mar… Y muy en espacial a Karl González y su esposa Katy Cárdenas, por regalarme una experiencia única e inolvidable, gracias mil por brindarme su amistad y compartir conmigo su sencillez, no veo el momento de regresar a Araya… tal vez para no irme jamás. 

Fábula en tiempo de joropo… por Daniel González

Martes, 6 de Julio de 2010

 

Daniel González

Daniel González

Autor:

Daniel González
daniel.f.gonzalez@ovi.com
dfgu67@yahoo.com.mx
Twitter: @danielgonzalezu

 

 

 

Atardecer visto desde el retrovisor

Atardecer visto desde el retrovisor

Un 19 de Marzo para un baile me invitaron…” Decía Rafael Brito en esa excelsa canción que ha derivado en himno por orgullo de la magnífica población de Elorza. A mí también me invitaron este año a sus fiestas patronales, las 55° en honor a San José, y pude constatar que en efecto, “sus muchachas tan bonitas, con su belleza adornaban… con sonrisas de alegría y perfume se sabana”. Pero Elorza es más que joropo y carne asada, es una experiencia global que invade los sentidos y conmueve el alma.

Pedrito nos recibe a mi papá y a mí a nuestra llegada, y lo primero que noto es que el tiempo baja sus revoluciones y se detiene a descansar en el aliviadero del río Arauca. El sol se oculta en el horizonte y su reflejo serpentea río arriba señalando el camino del Rincón del Veguero a la Solapa del Patrullero, templos de nuestro folklore e idiosincrasia. Ya el reloj no es necesario, pues la hora siempre es la misma, hora de bailar y divertirse. Los tonos del atardecer se intensifican con el bordoneo del arpa que estalla al compás del cuatro. No hay razas, ni clases sociales, no hay nacionalidades o religiones, sólo sonrisa, amabilidad, sencillez y autenticidad. Las alpargatas castigan con pasos recios la pista de baile, el frenesí desencadena halagos, las parejas pasan de mano en mano dándole chance al descanso y relevo a las rondas de cerveza, pero nadie se detiene… ya nada jamás se detiene.

 
 
Atardecer en la finca
Atardecer en la finca

 

Las noches se empatan con los días, las calles nunca están vacías y el pueblo honra a sus visitantes con un sinfín de actividades que no dejan lugar a dudas, de que Elorza es “lo más criollito del mapa”. La elección de la reina de las fiestas, bailes, conciertos, homenajes, peleas de gallo, toros coleados, Desfile de carrozas, Misas y Bautizos grupales en honor a San José, competencias de canto y baile, joropódromos, comidas y venta de suvenires de todo tipo, son sólo algunas de las cosas para ver y hacer en las fiestas del Elorza. Y si bien es cierto que estas actividades, sumadas a los artistas que se presentan en tarima, son el principal atractivo de las fiestas, también lo es la sorpresa de lo simple y la personalidad del llanero. Pedro, o Pedrito, como le decimos nosotros, es un Elorzano de pura cepa, más criollo que el chigüire en temporada. De gran carácter, mirada esquiva, verbo ligero y encendido, Pedrito es un hombre a quien no le hace falta lo que no conoce.

Su disposición a la parranda sólo se equipara con su dedicación al trabajo. Buen amigo y de principios rectos, me enseña con cada palabra, que sí puede haber un mundo diferente lejos de las ciudades, que sí es posible la felicidad con poco, y nada tiene que ver con conformismo, todo lo contrario, es el uso de un universo de recursos inagotables, pero en su justa medida. Pedrito respeta y honra un pacto tácito con la tierra, el río y los animales, tomando de ellos sólo lo que necesita, lo que hace que me sienta avergonzado y utópico frente a su devoción, pero orgulloso de saber que él sí lo siente y lo profesa.

         Es el          día patronal, viernes 19 de Marzo, y el pueblo está a reventar, los carros no transitan, todo el mundo anda a pie a lo largo de la avenida principal que conduce a la Caseta Ferial Cantaclaro. Hay arpa en vivo cada cien metros, los copleros improvisan al regaño del aguardiente. No hay discriminación de sexo o edades a la hora de contrapuntear, tan recio y embraguetado como un llanero, puede ser cualquier niño o mujer a la hora de soltar sus versos. Llegamos a la Caseta Ferial y mi mirada se asombra ante la imponente tarima donde esa noche se darán cita los grandes del llano. Pedro se acerca y me ofrece un trago ligero, mi papá me advierte que le de con respeto, y pronto entre pecho y espalda siento el ahogo del cocuy de penca. Todos ríen mientras echo mano de una cerveza helada para refrescar mi vergüenza. De pronto y sin darme cuenta, estoy sumergido en este ambiente bucólico y fiestero… Un “cambur pintón” anuncia a los artistas entrando a tarima, las mujeres buenamozas los reciben con aplausos y los hombres se quitan el sombrero. Ahí mismito escucho que “Florentino está silbando sones de añeja bravura, y su diestra echa a volar ansias que pisa la zurda…” Mi asombro me supera al ver la vorágine que de desata a mi alrededor cuando comienza el joropo y el contrapunteo. Me río, avergüenzo y extraño de las pocas inhibiciones de mis anfitriones, pero en el fondo soy feliz de estar ahí alimentándome de esa energía, así que le digo a Pedro que me alcance otro trago, y decido rendirme por completo a las fiestas.

Caseta ferial Cantaclaro
Caseta ferial Cantaclaro

 

                   Al día siguiente, me despierto y caigo en cuenta de la triste realidad, toca recoger y regresarse, se acabaron las fiestas. Me despido con un afectuoso abrazo de Pedrito, su esposa Dévora, sus hijos e hija. Me preguntan cuándo vuelvo, como quien pregunta un imposible, les digo que ni siquiera quiero irme… entonces Pedrito me dice que no me afane, que regrese el año que viene, porque segurito las fiestas van a estar mejor. ¿En verdad pueden estar mejor? Mi papá y yo nos montamos en el carro y arrancamos con el atardecer a cuestas, y me pregunto, ¿Cómo es posible un mundo tan radicalmente diferente a tan pocos kilómetros de distancia? ¿Tan especial, mágico y verdadero? De pronto me vuelvo egoísta, no quiero que nadie lo descubra y lo eche a perder… Pero al final exhalo, cierro los ojos y oro para que ese atardecer permanezca intacto hasta mi regreso.

         Quiero hacer una especial mención a los siguientes artistas: Reinaldo Armas, El Cholo Valderrama, Jorge Guerrero, Francisco Montoya, Elda Flores, Julio Pantoja, José Alí Nieves, Argenis Sánchez, Alfredo Hernández, Cheo Hernández Prisco, César Bernal, Mayra Tovar, Argenis Salazar, Ana Mercedes Sánchez, Antonio Castillo, Julio Bruces, Vidal Colmenares, Cecilia Todd, Henry Pérez, Zaymar Jiménez, Yenifer García, Edgar Hidalgo, Alberto Díaz, Carlos Alvarado, Justo Villalobos, Isabel maría Sánchez, Carlos Cachio Ortegon, Guillermo Jiménez Leal y Benito Iradi; quienes participaron en un sentido, y más que merecido homenaje, a la “Mamá Grande” del Folklore Colombo-Venezolano, la Dra. Aurora Díaz de Sánchez, quien no ha descansado un solo día para ver unido al llano bajo una sola arpa y una sola música. Vaya pues, mi humilde aplauso para ella.

Muéstrame tus papeles, por Daniel González

Jueves, 1 de Julio de 2010

Por Daniel González

daniel.f.gonzalez@gmail.com
dfgu67@yahoo.com.mx

 

            Las mujeres no tienen ese problema, es decir, salen un día, conocen a alguien, y si el individuo en cuestión les agrada o gusta, pues le dan una tarjeta para salir libre de la cárcel y listo. En algunos casos, si el individuo tiene un poquito de suerte, se porta bien, es discreto y se gana el visto bueno de las amigas, puede que el “arca comunal” venga regordeta, y lo inviten a pasar por “GO” y hasta a cobrar 200. Ojo, pero que no piensen que esa victoria es obra del individuo masculino, no señor, para eso hay que mostrar papeles.

 

            El hombre conoce a una mujer, y verdaderamente no indaga en ella más allá de lo que ella misma quiera decirle, básicamente, el hombre no pregunta qué hizo o fue de su vida entera, de un segundo antes de conocerla, para atrás. Simplemente al hombre no le interesa eso, el hombre prefiere ir conociendo a la mujer sobre la marcha, sorprenderse, ya sea grata o ingratamente, pero sorprenderse, porque eso es algo que viene con la limosina, algo que viene en combo y el hombre así lo asume. Pero la mujer no… ni lo sueñen.

 

            Para el hombre funciona del siguiente modo. El hombre ve a una mujer, y si le gusta, va por ella, pero como no fue ella quien puso su ojo en él, sino al revés, la fémina en cuestión asume una pose policial-fiscal, y acto seguido, le escanea de arriba abajo buscando algún defecto físico que pueda darle indicios de alguna enfermedad congénita hereditaria, pues ella para sus hijos, no quiere taras. Sí, oyeron bien, ya está pensando en hijos. Luego del escaneo físico, viene el escaneo de guardarropa, pantalón, camisa, zapatos, chaqueta y accesorios, porque ella necesita a su lado un tipo que la represente, no un mamarracho, y al mismo tiempo intuye, qué estatus socioeconómico ostenta el susodicho, todo esto por el guardarropa que usa. Nótese que la fémina en cuestión, aun no le ha dado importancia a la belleza física, mucho menos a la “belleza interior”, que supuestamente es tan pedida por ellas mismas. Pero no se emocionen, no han pasado lisos todavía. Ahora viene la entrevista de recursos humanos:

 

-          A ver, ¿Quién eres tú?  (Pregunta ella)

El hombre de lo más galán, y con sonrisa pepsodent, responde:

-          José Luis.

A lo que ella pone cara de fastidio, y le aclara con cierto desden:

- No chico, que ¿Quién eres tú? O sea, ¿Qué haces? ¿Qué traes? ¿Estás casado? ¿Tienes muchachos? ¿Bebes? ¿Fumas? ¿Bailas pagao’?

 

A lo que el hombre ponchado se pregunta a sí mismo, ‘¿Todo esto para bailar un merenguito?’ Pero el tipo es optimista y recurre a su sonrisa con actitud, y comienza en “fa”

            - Bueno, yo soy contador público y…

Pero ella lo interrumpe de inmediato:

-          O sea, que puedes firmarme una constancia de ingresos, ¿no?

Al individuo no le queda otra que asentir, pues piensa, erróneamente, que tiene algo a su favor:

-          Sí, claro, cuando quieras. (Dice él)

-          Papeles. (Dice ella)

Él mira hacia todos lados, no sabe si es con él o no.

-          Papeles, pues, ¿Qué esperas? (Le espeta impaciente)

-          ¿Cuáles papeles? (Pregunta el individuo con miedo)

-          Tres referencias personales por cada ex novia. Carta de recomendación de las ultimas tres suegras. Tres recomendaciones de las amigas de las ex novias.

-          ¿De las amigas de mis ex novias? (Pregunta totalmente desubicado)

-          Claro, tengo que saber si eres de los que se porta bien y brinda pa’ mí y mis amigas. También necesito una carta de buena conducta de la junta de condominio del edificio de cada ex novia

-          ¿Y eso para qué? (Sigue el inocente hombre preguntando)

-          Para saber si eres de los que se aparece el sábado en la mañana con el pan, el queso y ayuda a pagar el condominio del edificio, porque yo no quiero un chulo a mi lado. También necesito currículo con foto y una inicial.

-          ¿Currículo? ¿Inicial? (Pregunta totalmente perdido)

-          El currículo es para comprobar que en verdad trabajes, ya te dije, no quiero chulos, y la inicial puedes abonarla pagando la cuenta de esta noche.

El individuo queda zarandeado y aturdido, trata de concentrarse y recordar por qué fue que se acercó a la chica en primer lugar, ah sí, el merenguito.

-          Pst, mira, ¿y el merenguito? ¿Vamos a bailar, no?

-          ¿Tienes los papeles en regla?

-          No, ¿Quién sale a rumbear con ese papelero encima?

-          Esto es como las exposiciones de carro, papito, si no te presentas en el stand con todos los papeles, pierdes el precio de exposición.

 

La chica se voltea y sigue en lo suyo con sus amigas como si hubiese terminado de levantar una infracción. Mientras que el pobre individuo se marcha cabizbajo y lamentando no tener los papeles en regla.