Muéstrame tus papeles, por Daniel González

Por Daniel González

daniel.f.gonzalez@gmail.com
dfgu67@yahoo.com.mx

 

            Las mujeres no tienen ese problema, es decir, salen un día, conocen a alguien, y si el individuo en cuestión les agrada o gusta, pues le dan una tarjeta para salir libre de la cárcel y listo. En algunos casos, si el individuo tiene un poquito de suerte, se porta bien, es discreto y se gana el visto bueno de las amigas, puede que el “arca comunal” venga regordeta, y lo inviten a pasar por “GO” y hasta a cobrar 200. Ojo, pero que no piensen que esa victoria es obra del individuo masculino, no señor, para eso hay que mostrar papeles.

 

            El hombre conoce a una mujer, y verdaderamente no indaga en ella más allá de lo que ella misma quiera decirle, básicamente, el hombre no pregunta qué hizo o fue de su vida entera, de un segundo antes de conocerla, para atrás. Simplemente al hombre no le interesa eso, el hombre prefiere ir conociendo a la mujer sobre la marcha, sorprenderse, ya sea grata o ingratamente, pero sorprenderse, porque eso es algo que viene con la limosina, algo que viene en combo y el hombre así lo asume. Pero la mujer no… ni lo sueñen.

 

            Para el hombre funciona del siguiente modo. El hombre ve a una mujer, y si le gusta, va por ella, pero como no fue ella quien puso su ojo en él, sino al revés, la fémina en cuestión asume una pose policial-fiscal, y acto seguido, le escanea de arriba abajo buscando algún defecto físico que pueda darle indicios de alguna enfermedad congénita hereditaria, pues ella para sus hijos, no quiere taras. Sí, oyeron bien, ya está pensando en hijos. Luego del escaneo físico, viene el escaneo de guardarropa, pantalón, camisa, zapatos, chaqueta y accesorios, porque ella necesita a su lado un tipo que la represente, no un mamarracho, y al mismo tiempo intuye, qué estatus socioeconómico ostenta el susodicho, todo esto por el guardarropa que usa. Nótese que la fémina en cuestión, aun no le ha dado importancia a la belleza física, mucho menos a la “belleza interior”, que supuestamente es tan pedida por ellas mismas. Pero no se emocionen, no han pasado lisos todavía. Ahora viene la entrevista de recursos humanos:

 

-          A ver, ¿Quién eres tú?  (Pregunta ella)

El hombre de lo más galán, y con sonrisa pepsodent, responde:

-          José Luis.

A lo que ella pone cara de fastidio, y le aclara con cierto desden:

- No chico, que ¿Quién eres tú? O sea, ¿Qué haces? ¿Qué traes? ¿Estás casado? ¿Tienes muchachos? ¿Bebes? ¿Fumas? ¿Bailas pagao’?

 

A lo que el hombre ponchado se pregunta a sí mismo, ‘¿Todo esto para bailar un merenguito?’ Pero el tipo es optimista y recurre a su sonrisa con actitud, y comienza en “fa”

            - Bueno, yo soy contador público y…

Pero ella lo interrumpe de inmediato:

-          O sea, que puedes firmarme una constancia de ingresos, ¿no?

Al individuo no le queda otra que asentir, pues piensa, erróneamente, que tiene algo a su favor:

-          Sí, claro, cuando quieras. (Dice él)

-          Papeles. (Dice ella)

Él mira hacia todos lados, no sabe si es con él o no.

-          Papeles, pues, ¿Qué esperas? (Le espeta impaciente)

-          ¿Cuáles papeles? (Pregunta el individuo con miedo)

-          Tres referencias personales por cada ex novia. Carta de recomendación de las ultimas tres suegras. Tres recomendaciones de las amigas de las ex novias.

-          ¿De las amigas de mis ex novias? (Pregunta totalmente desubicado)

-          Claro, tengo que saber si eres de los que se porta bien y brinda pa’ mí y mis amigas. También necesito una carta de buena conducta de la junta de condominio del edificio de cada ex novia

-          ¿Y eso para qué? (Sigue el inocente hombre preguntando)

-          Para saber si eres de los que se aparece el sábado en la mañana con el pan, el queso y ayuda a pagar el condominio del edificio, porque yo no quiero un chulo a mi lado. También necesito currículo con foto y una inicial.

-          ¿Currículo? ¿Inicial? (Pregunta totalmente perdido)

-          El currículo es para comprobar que en verdad trabajes, ya te dije, no quiero chulos, y la inicial puedes abonarla pagando la cuenta de esta noche.

El individuo queda zarandeado y aturdido, trata de concentrarse y recordar por qué fue que se acercó a la chica en primer lugar, ah sí, el merenguito.

-          Pst, mira, ¿y el merenguito? ¿Vamos a bailar, no?

-          ¿Tienes los papeles en regla?

-          No, ¿Quién sale a rumbear con ese papelero encima?

-          Esto es como las exposiciones de carro, papito, si no te presentas en el stand con todos los papeles, pierdes el precio de exposición.

 

La chica se voltea y sigue en lo suyo con sus amigas como si hubiese terminado de levantar una infracción. Mientras que el pobre individuo se marcha cabizbajo y lamentando no tener los papeles en regla.

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