
Daniel González
Autor:
Daniel González daniel.f.gonzalez@ovi.comdfgu67@yahoo.com.mx
Twitter: @danielgonzalezu

Atardecer visto desde el retrovisor
“Un 19 de Marzo para un baile me invitaron…” Decía Rafael Brito en esa excelsa canción que ha derivado en himno por orgullo de la magnífica población de Elorza. A mí también me invitaron este año a sus fiestas patronales, las 55° en honor a San José, y pude constatar que en efecto, “sus muchachas tan bonitas, con su belleza adornaban… con sonrisas de alegría y perfume se sabana”. Pero Elorza es más que joropo y carne asada, es una experiencia global que invade los sentidos y conmueve el alma.
Pedrito nos recibe a mi papá y a mí a nuestra llegada, y lo primero que noto es que el tiempo baja sus revoluciones y se detiene a descansar en el aliviadero del río Arauca. El sol se oculta en el horizonte y su reflejo serpentea río arriba señalando el camino del Rincón del Veguero a la Solapa del Patrullero, templos de nuestro folklore e idiosincrasia. Ya el reloj no es necesario, pues la hora siempre es la misma, hora de bailar y divertirse. Los tonos del atardecer se intensifican con el bordoneo del arpa que estalla al compás del cuatro. No hay razas, ni clases sociales, no hay nacionalidades o religiones, sólo sonrisa, amabilidad, sencillez y autenticidad. Las alpargatas castigan con pasos recios la pista de baile, el frenesí desencadena halagos, las parejas pasan de mano en mano dándole chance al descanso y relevo a las rondas de cerveza, pero nadie se detiene… ya nada jamás se detiene.

- Atardecer en la finca
Las noches se empatan con los días, las calles nunca están vacías y el pueblo honra a sus visitantes con un sinfín de actividades que no dejan lugar a dudas, de que Elorza es “lo más criollito del mapa”. La elección de la reina de las fiestas, bailes, conciertos, homenajes, peleas de gallo, toros coleados, Desfile de carrozas, Misas y Bautizos grupales en honor a San José, competencias de canto y baile, joropódromos, comidas y venta de suvenires de todo tipo, son sólo algunas de las cosas para ver y hacer en las fiestas del Elorza. Y si bien es cierto que estas actividades, sumadas a los artistas que se presentan en tarima, son el principal atractivo de las fiestas, también lo es la sorpresa de lo simple y la personalidad del llanero. Pedro, o Pedrito, como le decimos nosotros, es un Elorzano de pura cepa, más criollo que el chigüire en temporada. De gran carácter, mirada esquiva, verbo ligero y encendido, Pedrito es un hombre a quien no le hace falta lo que no conoce.
Su disposición a la parranda sólo se equipara con su dedicación al trabajo. Buen amigo y de principios rectos, me enseña con cada palabra, que sí puede haber un mundo diferente lejos de las ciudades, que sí es posible la felicidad con poco, y nada tiene que ver con conformismo, todo lo contrario, es el uso de un universo de recursos inagotables, pero en su justa medida. Pedrito respeta y honra un pacto tácito con la tierra, el río y los animales, tomando de ellos sólo lo que necesita, lo que hace que me sienta avergonzado y utópico frente a su devoción, pero orgulloso de saber que él sí lo siente y lo profesa.
Es el día patronal, viernes 19 de Marzo, y el pueblo está a reventar, los carros no transitan, todo el mundo anda a pie a lo largo de la avenida principal que conduce a la Caseta Ferial Cantaclaro. Hay arpa en vivo cada cien metros, los copleros improvisan al regaño del aguardiente. No hay discriminación de sexo o edades a la hora de contrapuntear, tan recio y embraguetado como un llanero, puede ser cualquier niño o mujer a la hora de soltar sus versos. Llegamos a la Caseta Ferial y mi mirada se asombra ante la imponente tarima donde esa noche se darán cita los grandes del llano. Pedro se acerca y me ofrece un trago ligero, mi papá me advierte que le de con respeto, y pronto entre pecho y espalda siento el ahogo del cocuy de penca. Todos ríen mientras echo mano de una cerveza helada para refrescar mi vergüenza. De pronto y sin darme cuenta, estoy sumergido en este ambiente bucólico y fiestero… Un “cambur pintón” anuncia a los artistas entrando a tarima, las mujeres buenamozas los reciben con aplausos y los hombres se quitan el sombrero. Ahí mismito escucho que “Florentino está silbando sones de añeja bravura, y su diestra echa a volar ansias que pisa la zurda…” Mi asombro me supera al ver la vorágine que de desata a mi alrededor cuando comienza el joropo y el contrapunteo. Me río, avergüenzo y extraño de las pocas inhibiciones de mis anfitriones, pero en el fondo soy feliz de estar ahí alimentándome de esa energía, así que le digo a Pedro que me alcance otro trago, y decido rendirme por completo a las fiestas.

- Caseta ferial Cantaclaro
Al día siguiente, me despierto y caigo en cuenta de la triste realidad, toca recoger y regresarse, se acabaron las fiestas. Me despido con un afectuoso abrazo de Pedrito, su esposa Dévora, sus hijos e hija. Me preguntan cuándo vuelvo, como quien pregunta un imposible, les digo que ni siquiera quiero irme… entonces Pedrito me dice que no me afane, que regrese el año que viene, porque segurito las fiestas van a estar mejor. ¿En verdad pueden estar mejor? Mi papá y yo nos montamos en el carro y arrancamos con el atardecer a cuestas, y me pregunto, ¿Cómo es posible un mundo tan radicalmente diferente a tan pocos kilómetros de distancia? ¿Tan especial, mágico y verdadero? De pronto me vuelvo egoísta, no quiero que nadie lo descubra y lo eche a perder… Pero al final exhalo, cierro los ojos y oro para que ese atardecer permanezca intacto hasta mi regreso.
Quiero hacer una especial mención a los siguientes artistas: Reinaldo Armas, El Cholo Valderrama, Jorge Guerrero, Francisco Montoya, Elda Flores, Julio Pantoja, José Alí Nieves, Argenis Sánchez, Alfredo Hernández, Cheo Hernández Prisco, César Bernal, Mayra Tovar, Argenis Salazar, Ana Mercedes Sánchez, Antonio Castillo, Julio Bruces, Vidal Colmenares, Cecilia Todd, Henry Pérez, Zaymar Jiménez, Yenifer García, Edgar Hidalgo, Alberto Díaz, Carlos Alvarado, Justo Villalobos, Isabel maría Sánchez, Carlos Cachio Ortegon, Guillermo Jiménez Leal y Benito Iradi; quienes participaron en un sentido, y más que merecido homenaje, a la “Mamá Grande” del Folklore Colombo-Venezolano, la Dra. Aurora Díaz de Sánchez, quien no ha descansado un solo día para ver unido al llano bajo una sola arpa y una sola música. Vaya pues, mi humilde aplauso para ella.
Hoy me puse a recordar cuando fui a Maracaibo, me vino a la mente porque a pleno medio día y a 706km de distancia, me dieron ganas de almorzar macarronada, nada más y nada menos, ligerito, pues. Y eso que soy más Caraqueño que los Pepitos de Plaza Venezuela. Obviamente terminé almorzando cualquier otra cosa, menos mi macarronada, pero a lo largo de la tarde seguía preguntándome, ¿por qué tengo ganas de comer tan distintivo plato de la otrora cocina tradicional Maracucha?
Entrada la noche temprana, me llevan a comer “dizque” para hacer estómago y soportar la noche. Comienzo con un desgranado, y de plato fuerte, par de yoyos. No puedo creer que yo solo me haya comido todo eso, pero quiero más. Me dicen – ‘no comáis más, coñito, que no te va a quedar espacio pa’ la madrugada’ – Me sorprendo y pelo por cuanto Eno, Alkaseltzer o Festal consiga mal parado, porque definitivamente no quiero perderme el snack nocturno. 



